Parece que todo vuelve, ¿no? Y el yeso decorativo no iba a ser la excepción. Durante años lo tuvimos medio olvidado, desplazado por paredes lisas, sin textura, todo más minimal y plano. Pero últimamente, algo ha cambiado. Hay un giro, una vuelta al detalle, al trabajo artesanal. Y ahí es donde el yeso vuelve a encontrar su sitio.
Lo curioso es que no es solo una cuestión de moda. Quienes lo están usando —ya sean arquitectos, interioristas o personas que simplemente cuidan mucho su casa— lo hacen buscando algo más: personalidad, naturalidad y un acabado que no parezca salido de una fábrica. Porque lo tiene, eso. Tiene carácter.
Un material con mucha historia (y no lo parece)
La mayoría lo redescubre ahora, como si fuera la gran novedad, pero lo cierto es que esto viene de muy atrás. Del todo. En la Roma antigua ya lo usaban, también en Marruecos, en Venecia… Siempre ha estado ahí, embelleciendo muros y protegiéndolos al mismo tiempo. No solo era bonito, también cumplía su función.
Y hoy, con todo lo que ha avanzado el tema de los materiales, se sigue usando, pero con técnicas más ajustadas a lo que necesitamos ahora: más resistencia, más durabilidad, y hasta impermeabilidad, por si quieres meterlo en zonas húmedas.
Tipos de yeso decorativo que se están usando mucho
Cada técnica tiene su rollo, y lo bueno es que hay para todos los gustos. Te cuento algunos de los más conocidos:
Estuco veneciano
Ese que brilla casi como si fuera mármol. Muy pulido, muy elegante. Se hace aplicando varias capas de cal y polvo de mármol, y después se pule hasta que queda ese efecto espejo. Tiene mucha presencia.
Marmorino
Más discreto. También lleva cal, pero el resultado es mate, con un acabado suave, sedoso al tacto. Muy adaptable. Va genial en espacios que buscan algo más sobrio o cálido.
Tadelakt
Aquí entramos en terreno marroquí. Este acabado es especial porque es naturalmente impermeable. Se trabaja con jabón negro y deja una superficie sin juntas. Ideal para baños o cocinas. Queda precioso, la verdad.
Arcilla decorativa
Muchos lo eligen por su lado ecológico. Regula la humedad y crea ambientes muy acogedores. Tiene ese toque orgánico que a veces cuesta encontrar con otros materiales.
Roman Clay
Una mezcla entre yeso y arcilla. El resultado es una superficie con tonos suaves, algo irregulares, como minerales. Funciona muy bien en espacios sencillos, sin estridencias.
¿Solo por estética? Para nada
Claro que es bonito, pero no es solo eso. El yeso decorativo también tiene ventajas prácticas. Y varias:
- Deja que las paredes respiren. Y eso ayuda a evitar moho, que ya sabes lo molesto que puede ser.
- Es bastante más sostenible que otras opciones. La cal, por ejemplo, reabsorbe CO₂ mientras seca.
- Combina con muchos estilos. No está limitado al rústico o al clásico. Puede ser moderno, minimalista, incluso industrial.
- Bien aplicado, te dura una eternidad. Y sin perder su encanto.
- En algunos casos, mejora la acústica del espacio. No es magia, pero ayuda.
¿Cómo se está usando ahora?
En 2025, el yeso decorativo no solo se aplica en una pared suelta y ya. Hay ideas nuevas que le están sacando más partido:
- Paredes y techos a juego. Lo llaman plaster-drenching. Básicamente, se cubre toda la estancia para que parezca una sola pieza.
- Baños sin azulejos. El tadelakt está ganando terreno. Aporta continuidad y calidez, y evita las juntas que tanto cuesta limpiar.
- Campanas de cocina forradas. En cocinas abiertas, queda genial integrar la campana con el mismo acabado que las paredes.
- Murales o relieves. Algunos se animan a crear formas, texturas, incluso esculturas directamente en la pared. Artesanía pura.
Precio y cuidados (sin sorpresas)
Aquí conviene ser claros. No es lo más barato, pero tampoco es algo de lo que te arrepientas después. Por ejemplo:
- El estuco veneciano, entre 35 y 60 euros por metro cuadrado.
- El tadelakt, algo más caro: entre 80 y 120 €/m², sobre todo porque requiere más técnica.
¿Y el mantenimiento? Fácil. Un paño húmedo para el día a día. Y si hablamos de estuco o tadelakt, hay que aplicar cera o jabón negro de vez en cuando para que se mantengan impermeables y bonitos. Pero poco más.
¿Cuál elegir?
Aquí no hay reglas fijas, pero sí algunas pistas:
- Si es para un baño o cocina, mejor algo impermeable.
- ¿Te gusta que todo sea mate o prefieres que brille un poco? Elige según eso.
- Los tonos neutros funcionan casi siempre. Pero si quieres que algo destaque, los colores más intensos también tienen su momento.
- Eso sí, que lo aplique alguien que sepa. No es como pintar una pared. Se nota cuando lo hace un profesional.
Ideas que inspiran
- Un salón con paredes en marmorino gris claro y muebles de madera clara. Muy tranquilo, muy cálido.
- Un baño tipo spa con tadelakt color arena. La grifería negra le da un contraste elegante.
- Una cocina abierta con Roman Clay en la campana y el salpicadero. Todo muy integrado.
- Un dormitorio con cabecero largo hecho de arcilla decorativa. Muy acogedor, muy personal.
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En Tecnic Project, llevamos tiempo trabajando con este tipo de acabados. Y no es por seguir una tendencia, sino porque creemos que el yeso decorativo aporta algo distinto. Tiene textura, luz, personalidad.
Cuando hacemos reformas integrales en Mallorca, lo que buscamos es que el resultado sea coherente contigo, con tu espacio y con tu estilo de vida. Y el yeso —cuando se usa bien— ayuda a conseguir justo eso. Sin estridencias, sin artificios.
Si te estás planteando renovar tu casa o tu negocio, y te interesa explorar este tipo de materiales, estamos aquí para acompañarte. Desde el diseño hasta los últimos toques.


